en Bermeo me contaba ElPez de dos hermanas muy saladas
que vendían pescado y marisco junto al puerto y que lanzaban
(octogenarias ellas ya) su anuncio a viva voz:
¡las mejores almejas, la de mi hermana y la mía!
Bermeo es un poco así, exagerado y a la vez encantador
yo no he vivido por aquí de niño, pero tiene que ser como son
los puertos de mar, los pescadores, lugares donde uno recoge
densas experiencias que luego va lanzando por ahí el resto
de su vida