ahora que he vuelto finalmente lo puedo contar, con alegría
porque ya estoy de nuevo por aquí, pero con cierta pena,
no sólo por los malos momentos pasados en mi secuestro,
sino porque -ay- apenas nadie se dio cuenta de la usurpación
de que había sido objeto, de este horrendo crimen contra
la libertad de expresión:
desde hace una semana, me habían secuestrado,
y lo que es peor, me habían robado este pequeño
espacio de la blogocosa usurpando mi
personalidad
este sujeto abyecto, a quien ElPez suele llevar en su coche,
al fin y al cabo es un osito-ambientador, decidió hacer algo
innombrable contra la libertad de expresión: usurpar mi
identidad, irse de viaje por mí, y además contarlo públicamente
(aunque, eso sí, con mucha menos gracia de la que yo practico,
que todo hay que decirlo)
esta misma noche hemos conseguido (me han ayudado Burger
el canguro y Punky O'Polvo, afortunadamente me quedan
amigos por estos pagos) acabar con esta alienante situación
y atar bien atado al culpable de todo este asunto
ni que decir tiene que todo esto es una vergüenza, un ultraje
innombrable, indigno de un peluche, y hemos puesto a
disposición de las autoridades competentes al usurpador
para que lo juzguen adecuadamente (alguno de esos
liberales sionistófilos proponía asesinarle directamente,
pero hemos hecho caso omiso de tales tonterías... sólo
faltaba que nos olvidáramos de la declaración universal
de los derechos de los peluches en días como estos)
por mi parte, os anuncio que ya vuelvo... aquí me teneis de
nuevo, espero que no me vuelvan a robar la bitácora ni a
separarme de mis amigos.
P.S.: si os preguntáis de qué va ElPez que fue incapaz de
hacer nada, yo también estoy esperando que me lo explique.
Sólo un humano pontificoso como él podría ser tan
inepto de creerse las mentiras que le dio el usurpador
para explicar que fuera él y no yo quien le acompañara.
Y me reservo el derecho de ejercer acciones contra él...