primeras navidades con los humanos, toda una sorpresa, y a la
vez una desilusión, como suele pasar siempre: yo esperaba algo
menos ñoño y comercial, más mogollón... pero bueno, no está
mal la cosa
casi un mes antes de todo comienzan ya a poner luces de
colores por todos los lados
cosa que culmina el día 24, cuando una pléyade de personajes
imaginarios se hacen corpóreos: abuelitos vestidos de rojo que
se llaman de diferente manera, carboneros como el que vi en
Vitoria y al que llaman Olentzero
hay regalos y celebraciones, pero sobre todo, se come y
se come, y la gente se junta y entonces encontré un
montón de amigos, algunos nuevos, algunos ya conocidos
para los niños todo esto es causa de enormes histerias,
aunque hay que reconocer que sobreviven mejor que los
adultos
todo el mundo queda muy atacado, las familias se juntan
y hay regalos, y mucha comida (¿lo había mencionado?)
bueno, la foto anterior no es antropofagia, ElPez y su
hermano jugaban con su sobrina Amaia, pero no se la comieron
del todo
mi creciente popularidad entre los Armentia ha conseguido
que yo también en Navidades haya recibido regalos: dos nuevos
compañeros encantadores, el primero es inglés de esa
tienda de Regent St dedicada a juguetes y peluches. Con
eso del pedigrí tiene un poco subido el ego, el otro, con su
trenka blanca es más callado, pero muy buena gente
entre los tres estuvimos viendo las diferentes costumbres
navideñas entre encantados y asustados, como nos suele
pasar cuando contemplamos tantas cosas que pasan por ahí
aparte de todo esto, la gente se pone morada de comer no
sólo en casa, sino en cenas con amigos que celebran que se
ven, los humanos se pasan el día comiendo y luego se quejan
de los kilos que ganan
en cualquier caso, ayer en Bilbao, tuve la oportunidad de
reunirme con algunos buenos amigos blogueros, que entre
bocado y bocado y trago de criancita de Rioja pontificaban
sobre lo divino y lo humano, sobre la tele, sobre música y
cine y sobre tantas cosas
yo me lo pasé muy bien, aunque últimamente a la gente
le está dando por cogerme y sacarse fotos mientras me
agarran
aunque, como era Julius, no me importaba: uno no siempre
puede estar al lado de un friki tan divertido
pues eso, navidades. Me han contado que la cosa
empeora los próximos días con lo del fin de año, pero
no me lo puedo creer... ¿aún más locura? ni los humanos
podrían soportarlo.