parece como si fuera un londoner de pro, y todo por culpa
de ElPez y sus amigos que son unos snobs que se la dan
de vsops y chics y así nos va todo...
me explico: me llevaron de compras, bueno, principalmente a
ver escaparates y meternos en tiendas muy de ringorrango
que es lo que los turistas con ínfulas hacen cuando vienen
aquí
claro que si de
Fortnum & Mason se trata, la pijez esta está
muy justificada: tenían todos los escaparates en plan ópera, y
hasta se oían arias en medio de la calle Piccadilly. El Ritz, The
Caviar House... F&M (en fin)
claro que si los escaparates eran un museo, el interior de la
tienda no lo era menos: los más elegantes, sin duda eran los
dependientes de frac gris a rayas; cada estante era un
goce para los sentidos... hasta que uno miraba el precio, claro
cualquier cosa que se te ocurriera cara y distinguida, ahí la
tenían
de todo, hasta comida lista para llevar...
ahora les confesaré algo terrible que hicieron ElPez
y sus colegas. Subyugados por los bocadillos preciosos
que tenían, y viendo que realmente no eran mucho más caros
que un estropajoso hotdog comprado en la calle (es que
London es así), decidieron comprar unos cuantos y
de paso unas
cocacolas (sí, cocacolas en F&M: lo
increíble es que las venden, pero desde luego, con
desprecio -te miran raro si compras algo
así)
y se largaron a Green Park, al ladito del Buckingham
Palace, para más escarnio de la monarquía, a comérselo
las botellas de coke en bolsas de Fortnum & Mason, qué
cosas
eso sí, los bocadillos de gambas con salsita y vegetales
eran un escándalo (y sólo costaban 2,95 libras esterlinas)
y de postre, se metieron entre pecho y espalda unas trufas
de champán carísimas y deliciosísimas...
por supuesto, servidor estaba allí para dejar constancia
aparte de esos desvaríos, también se dedicaron a comprar
otras cosillas (ya le conocen a ElPez... un pijo con sus
pijezas)
porque eso de ser adicto a la sal Maldon, manda leches...
(me cuenta ElPez que contagió a más de uno de esa
tontería... pero de algo tienen que vivir los carísimos
tenderos de las delicatessen)
no podía faltar la mantequilla de cacahuete (la crunchy, que
tiene trocitos y es más pegajosa aún, es la mejor, dice
ElPez), algo de té Earl Grey para ir tirando en casa y,
eso era nuevo y se lo debe a
Jaio, gravy en polvo
de la Bisto Best...
¿pero no decían que la gastronomía inglesa era a la
gastronomía lo que la inteligencia militar a....?