sin duda entre lo más distintivo del paisaje urbano londinense
están las cabinas de teléfono rojas... cierto que ya no son
lás únicas, y que en muchos distritos más modernos las
hay metálicas y muy diferentes. No es lo mismo, claro
lo gracioso es que sigue habiendo mucha cabina aunque ya
mucha menos gente las usa: el móvil ha dado al traste con
muchos de los usuarios de cabinas, pero no con todos
como pude comprobar entrando en una de ellas en el Soho
allí sentado, sin saber a cuál elegir, a quién llamar,
de repente, sonó el teléfono.
podría haber sido Monterroso