de la enorme colección de fotos de nuestras andanzas por
Estambul tenía unas cuantas de mezquitas... todas son
edificios maravillosos, y aquí -donde hay tantísimas- uno puede
pasearse de siglo en siglo conociendo esto del arte otomano
que no es moco de pavo
por ejemplo esta es la de Bayaceto II el Santo, o sea Beyazid
de comienzos del XVI
de un poco más tarde, como medio siglo, está la de Solimán
y casi a la vez hicieron la de su cuñado el Pachá Rüstem
y cientos de otras... desde luego, uno de los lugares donde
nos perdimos durante horas fue Ayasofya
templo consagrado a la Divina Sabiduría por Justiniano,
ha tenido que ver de todo. AHora es museo y los diferentes
dioses molestan menos
aunque mi preferida es la mezquita del Sultán Ahmet, ya
del XVII: la mezquita Azul
aunque casi empatada con la de Kamiye, la antigua
iglesia bizantina de San Salvador en Chora, donde uno
se queda mirando los mosaicos de la cúpula y de todos
los sitios sin saber con cuál quedarse...
por supuesto, tanta mezquita y templo no arregló demasiado
la vida de estas gentes, sino que más bien siempre la complicó
un tanto. Y lo sigue haciendo, claro...