o sea, el sitio de Roncesvalles - Roncevaux, donde las
tradiciones (que suelen ser falsas y pura leyenda) hablan
de Roldán, tan querido por Carlomagno, y su muerte
cruel...
en el alto de Ibañeta hay un monolito que lo recuerda
aunque más que con el cantar de Roland los que por aquí
están pasando en estas fechas sueñan con Santiago,
y llegar finalmente a su destino, a más de 800 km
los peregrinos montan cruces (o las traen hechas) y las
dejan aquí plantadas... da un poco de cosa, claro
luego bajan a la colegiata, sellan su carnet y visitan los recuerdos
(también un poco inventados) de Sancho el Fuerte de Navarra
por ejemplo cuentan que medía más de 2 metros, como la estatua
de su sepultura. Josetxo quiso comprobar qué pie calzaba el Rey
pero no llegamos a ninguna conclusión
vimos las cadenas que arrebató a Miramamolín el Verde en
la batalla de las Navas de Tolosa, que como todo el mundo
recuerda sucedió en 1212, y también se quedó con la esmeralda
que le daba el sobrenombre al moro
y yo para no ser menos me coloqué delante de uno de los
muchos custodios que hay en el museo de Roncesvalles, así
como si tuviera aureola de santidad.
luego nos fuimos a comer, que tanta leyenda, historia y
devoción patológica da hambre.