se me olvidó comentar que, en mi viaje a Valencia,
pasamos por una oficina de estas de lotería y apuestas
mutuas, al lado de la torre del Miquelet; allí tenían,
delante de las ventanillas, una piedra que debía ser
-según constaba en la placa- de una iglesia de no
sé qué santa muy propiciatoria para la suerte, e
invitaba al cliente a pasar por la piedra (comperdón)
el décimo, o el boleto o lo que fuera, para que se
produjera el milagro...
...realmente ya hay que creer en la buena suerte
para comprar nada en esa tienda, pero lo de la
piedra.. en fin, cosas de humanos